Aún queriendo que mis labios sean solo tuyos,
de otros serán.
Y me pregunto:
¿sabrán ellos de tu ausencia?
¿Sabrán que besan a impostores,
que por falta de disposición,
de temple,
o quizá de tiempo,
son ellos y no los tuyos?
Tal vez se conformen.
Tal vez aprendan a habituarse.
Y llegará el día
en que ya no añoren los tuyos,
en que no sientan la impotencia
de pertenecer a otros labios,
de responder a otra voz.
Y entonces,
felices y dichosos,
No recordarán que,
aunque queriendo ser tuyos,
son de otros.
Elia Santos

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