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La vida en palabras

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  • A las 8:30

    Voy sola por caminos abiertos 
    Camino sin rumbo hacia siempre
    Camino por ideas mágicas
    Desarrollo respuestas al doblar la esquina
    Camino hasta el olvido, sin prisas
    Pasa un coche y la cascada de pensamientos desaparece
    Cruzo la calle, entro en pasos de esperanzas
    El éxito está cerca, pero se ha interpuesto la chica de la bicicleta
    El bucle de ilusión se distorsiona
    El reloj me avisa que los segundos han pasado más de prisa
    Es la desventaja de los caminos con destino “hasta siempre”
    Observo mis pies, son grandes, pero caminan tan lento.
    Me rio sola, he entrado al camino de pies grandes, pasos pequeños
    Los adoquines del suelo no son adecuados para mis pies grandes
    Es el problema de los caminos mágicos, las hormigas lo han de llevar mal
    No me quejo, los pies grandes pueden ir sobre caminos infinitos.
    He girado a la derecha y me he enterado que es el camino del viajero
    El reloj no existe, el camino del viajero me ha llevado al camino de las aguas,
    Y las aguas claras e interminables tienen caminos más aptos para mis pies grandes,
    como ellas tienen corriente y arrastran todo a su paso, seguramente me hacen llegar más rápido...
    Estaba equivocada el camino de las aguas son refrescantes, pero mis zapatos son de tela.
    Ahora mis pies grandes están empapados, ¡que contrariedad!
    A veces soy más tonta que los que hicieron el camino de sombras.
    Una hoja cae sobre mi hombro derecho, me siento tan feliz
    Ese árbol me eligió para desprender su hoja más preciosa,
    Así que la guardo y la meto entre el libro que tengo en mi bolsa.
    Este es sin duda el camino de la bolsa, desteñida y sucia
    He recordado que tengo que tratarla como merece, después de todo
    En algún momento fue hilos dispersos que ataron con agujas de oro
    ¡Pero que insensibilidad de mi parte! En el camino de la bolsa metí una hoja entre las páginas del libro.
    Y el árbol debe de estar desilusionado, ¿Cómo puedo recordarle a la hoja más preciosa el destino de muchos de sus hermanos?
    Saco el libro de la bolsa, son páginas hermosas, pero de seguro que el árbol no quería convertirse en lo que yo considero lo más hermoso
    El árbol debe de estar decepcionado de elegirme, pero este es el camino de la hoja.
    Así que sin dudarlo camino de regreso hacia el camino de la bolsa, saco la hoja y la dejo delicadamente sobre el verde césped.
    Es mejor desintegrarse y ser abono de su mimo árbol
    Una rama del árbol se ha metido en mi ojo, ¡que árbol tan resentido!
    ¡Algo vibra! Es el reloj, artefacto endemoniado que me amarga la existencia
    Camino tan rápido como mis pies grandes lo permiten, paso el camino de la bolsa y de la hoja.
    Voy tan rápido que los caminos ya no tienen nombre, pobres, me da pena por ellos.
    Quizá al regreso pueda ver su relevancia.
    1,2,3,4 entro, ahora soy otra vez la adulta, sin caminos ni pies grandes.
    Todos me ven y me tratan con seriedad, si ellos supieran que en mi mundo yo soy
    “La de los pies grandes, de pasos cortos, con caminos hasta siempre”



    Elia Santos

    2022

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    3 septiembre, 2022
    Elia Santos, Honduras, Poemas, Poesía

  • Otra estación

    Ansío ver el color

    en que se transformarán mis hojas,

    aquellas que nacieron en primavera

    y que durante el verano

    se llenaron de sabiduría,

    luz y soledad.

    Algunas, tibias y frondosas.

    Otras dieron cobijo,

    sombra.

    Y algunas, rezagadas,

    quedaron esperando

    otra estación.

    Será otoño, quizá.

    Otoño con viento,

    otoño con polvo,

    rayos de sol.

    Será el otoño

    quien termine de transformar

    a las rezagadas hojas

    que esperan, inquietas,

    un cambio de estación.

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    18 septiembre, 2026
    Amor, Elia Santos, Honduras, Poemas, Poesía, Poesía hondureña

  • Las estrellas

    He robado tantas estrellas,

    las he guardado en el lugar

    donde viven mis sueños no cumplidos.

    Si por ladrona

    esos sueños no han de cumplirse,

    y he de vivir

    sin la inmerecida luz que me brindan,

    me abstengo de perseguirlos.

    Renuncio a ellos.

    La esperanza de alcanzarlos

    solo brilla en esas estrellas

    que habitan el único sitio

    donde el sol no me deslumbra.

    Titilan expectantes,

    sin descanso las estrellas.

    Son más mía

    que de su verdadero dueño.

    No encuentran cobijo

    más que en mis ojos,

    porque las admiro sin parpadear.

    No me ciegan.

    No me pesan en la espalda.

    No dañan mi conciencia.

    Y aunque no tenga brazos,

    sé cómo abrazarlas.

    Aunque no tenga pies,

    sé llegar hasta ellas.

    Les hablo enmudecida,

    y me escuchan.

    Me alcanzan durante el día

    y me consuelan por la noche.

    Mis sueños

    ya son menos míos.

    Los han reemplazado

    las estrellas.

    Elia Santos

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    9 julio, 2026

  • Sin paredes

    Ya no te veo

    en las nebulosas del futuro.

    No estás

    en lo que evoco

    ni en lo que ansío.

    La fotografía se ha borrado:

    la memoria

    se quedó sin tinta.

    Los grises

    llegaron hace años.

    Busqué dentro de mí

    colores nuevos,

    otros tonos,

    otras fuentes.

    Busqué tan hondo

    que me quedé sin fuerzas.

    Apenas logré

    recolorear a Leopoldo

    a mi lado,

    quizá

    porque lo sueño

    desde antes de florecer

    y marchitarme

    varias veces.

    La casa futura

    ya no tiene paredes,

    ni jardín,

    ni gimnasio.

    Ahora solo hay

    mis vestidos,

    los gatos husmeando

    y, en lugar de muros,

    pinturas y libros:

    cuidados,

    ordenados,

    llenos.

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    13 junio, 2026
    Amor, Elia Santos, Honduras, Poemas, Poesía, Poesía Amor, Poesía hondureña, Poesía romántica

  • Nuestra calle

    He vuelto a nuestra calle.

    Se siente distinta

    en esta realidad.

    Cuántas versiones

    hemos vivido.

    Te extraño.

    Antigua mujer feliz,

    la que abría el portal

    y llevaba su mundo consigo.

    Amor,

    ¿dónde estás?

    No te encuentro.

    No me encuentro.

    Quedan restos de mí.

    Entro en el puente

    y no salgo.

    Intento alcanzarme,

    pero no me toco.

    Hay muchas yo,

    muchas realidades.

    En todas soy feliz.

    Quiero tocarme…

    pero me disuelvo

    antes de llegar.

    La soledad

    no se aparta de mí.

    El desamor.

    Y este deseo

    de volver a ser

    la mujer

    que era feliz.

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    12 junio, 2026
    Elia Santos, Honduras, Poemas, Poesía, Poesía Amor, Poesía hondureña

  • Un abrazo en una poesía

    Tom y Dante, si estáis por ahí,
    escuchad el susurro de mi alma;
    que vuestros ojos lleven mi mensaje
    a la talentosa mujer en cuyo regazo descansáis.
    Sea vuestra compañía ese abrazo fraternal
    que las distancias me impiden entregar;
    sed también la brújula serena
    que la ayude, paso a paso, a reencontrar su mar.
    Os agradezco el cuidado y la ternura
    que prodigáis a una persona tan especial.
    Seguid arrancándole sonrisas cada día,
    hasta que una sola baste para alcanzar su corazón
    y recordarle cuánto vale su luz.
    Tom y Dante, gracias por velar
    por la mejor de las escritoras;
    muchos aún necesitamos de su arte,
    de sus palabras,
    y de la belleza que deja tras ellas.

    J.J. Esgar

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    6 junio, 2026
    Honduras, Poesía

  • Mis besos

    Aún queriendo que mis labios sean solo tuyos,

    de otros serán.

    Y me pregunto:

    ¿sabrán ellos de tu ausencia?

    ¿Sabrán que besan a impostores,

    que por falta de disposición,

    de temple,

    o quizá de tiempo,

    son ellos y no los tuyos?

    Tal vez se conformen.

    Tal vez aprendan a habituarse.

    Y llegará el día

    en que ya no añoren los tuyos,

    en que no sientan la impotencia

    de pertenecer a otros labios,

    de responder a otra voz.

    Y entonces,

    felices y dichosos,

    No recordarán que,

    aunque queriendo ser tuyos,

    son de otros.

    Elia Santos

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    2 junio, 2026
    Amor, Elia Santos, Honduras, Poemas, Poesía, Poesía Amor, Poesía hondureña, Poesía latinoamericana, Poesía romántica

  • Mis amigas están locas

    Mis amigas están locas,

    dicen.

    Que caminan rápido,

    como si el mundo no bastara,

    mirándolo todo

    como si fuera suyo.

    Que incomodan,

    que sostienen la mirada demasiado tiempo,

    que su pulso es impredecible

    y su risa,

    un lugar sin norma.

    Dicen

    que no saben callar,

    que no aprendieron a agachar la cabeza,

    que apuntan siempre hacia arriba

    aunque el suelo las reclame.

    Mis amigas están locas,

    repiten

    las que aprendieron a doblarse sin ruido,

    las que sueñan de noche

    lo que de día no se permiten.

    Llevan eslabones invisibles,

    forjados despacio:

    costumbre,

    decoro,

    miedo.

    Y nos llaman locas.

    Locas

    por bailar bajo la lluvia,

    por no pedir permiso al cuerpo,

    por ignorar el ridículo

    como se ignora una jaula abierta.

    Locas

    por no entender la obediencia,

    ni la hora impuesta,

    ni el cansancio que domestica.

    Estamos locas, sí.

    Trabajamos hasta romper el día

    y, aun así,

    nos queda fuerza

    para elegirnos.

    Caminamos sin deuda,

    brindamos sin culpa,

    volvemos sin prisa.

    Nadie nos espera

    con relojes en la voz.

    Nos quitamos los zapatos.

    Y en ese gesto mínimo,

    casi invisible,

    somos

    irremediablemente libres.

    Elia Santos

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    16 abril, 2026
    amigas, Elia Santos, Honduras, mujeres, Poemas, Poesía, Poesía hondureña

  • La libertad del colibrí esmeralda

    Esta semana ha sido de pura agradecimiento y alegría.

    Les presento mi nuevo libro, no tan nuevo, ya que la mayoría de la poesía está en este blog.

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    10 marzo, 2026

  • Poema III

    No sé cuántos años tengo,

    pero son los mismo años que llevo

    queriendo ser relojera.

    Mi viejo y único reloj se detuvo ayer,

    al estar en la cola frente al relojero

    me entretuve viendo sus diestras manos;

    detenía segundos y adelantaba horas

    sin embargo, sentí que había detenido el tiempo.

    Ya sé porque no soy relojera, soy el reloj.

    Soy el tic tac de las doce, la alarma de las seis,

    la hora en la que sale el tren del anden

    El fuera de hora por olvidar la tarjeta del tren.

    El súbito despertar por la pesadilla que me persigue

    puntual cuando mi reloj fija las 03:00.

    Soy la hora del café; la de antes y la de ahora.

    Aun así, deseo ser relojera y manipular mis agujas

    dictarme la hora, atrasar el tiempo, vivir la vida

    con margen de reloj de arena, sin causa ni efecto.

    Elia Santos

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    10 marzo, 2026

  • Me escribo

    @elia.santos50

    Escribir para escucharte #poesia #foryoupage #poesiaeliasantos #filosofia #motivacion

    ♬ Resilience – LSzada

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    23 noviembre, 2025
    Elia Santos, Honduras, literaturalatinoamericana, Poemas, Poesía hondureña

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