Voy sola por caminos abiertos
Camino sin rumbo hacia siempre
Camino por ideas mágicas
Desarrollo respuestas al doblar la esquina
Camino hasta el olvido, sin prisas
Pasa un coche y la cascada de pensamientos desaparece
Cruzo la calle, entro en pasos de esperanzas
El éxito está cerca, pero se ha interpuesto la chica de la bicicleta
El bucle de ilusión se distorsiona
El reloj me avisa que los segundos han pasado más de prisa
Es la desventaja de los caminos con destino “hasta siempre”
Observo mis pies, son grandes, pero caminan tan lento.
Me rio sola, he entrado al camino de pies grandes, pasos pequeños
Los adoquines del suelo no son adecuados para mis pies grandes
Es el problema de los caminos mágicos, las hormigas lo han de llevar mal
No me quejo, los pies grandes pueden ir sobre caminos infinitos.
He girado a la derecha y me he enterado que es el camino del viajero
El reloj no existe, el camino del viajero me ha llevado al camino de las aguas,
Y las aguas claras e interminables tienen caminos más aptos para mis pies grandes,
como ellas tienen corriente y arrastran todo a su paso, seguramente me hacen llegar más rápido...
Estaba equivocada el camino de las aguas son refrescantes, pero mis zapatos son de tela.
Ahora mis pies grandes están empapados, ¡que contrariedad!
A veces soy más tonta que los que hicieron el camino de sombras.
Una hoja cae sobre mi hombro derecho, me siento tan feliz
Ese árbol me eligió para desprender su hoja más preciosa,
Así que la guardo y la meto entre el libro que tengo en mi bolsa.
Este es sin duda el camino de la bolsa, desteñida y sucia
He recordado que tengo que tratarla como merece, después de todo
En algún momento fue hilos dispersos que ataron con agujas de oro
¡Pero que insensibilidad de mi parte! En el camino de la bolsa metí una hoja entre las páginas del libro.
Y el árbol debe de estar desilusionado, ¿Cómo puedo recordarle a la hoja más preciosa el destino de muchos de sus hermanos?
Saco el libro de la bolsa, son páginas hermosas, pero de seguro que el árbol no quería convertirse en lo que yo considero lo más hermoso
El árbol debe de estar decepcionado de elegirme, pero este es el camino de la hoja.
Así que sin dudarlo camino de regreso hacia el camino de la bolsa, saco la hoja y la dejo delicadamente sobre el verde césped.
Es mejor desintegrarse y ser abono de su mimo árbol
Una rama del árbol se ha metido en mi ojo, ¡que árbol tan resentido!
¡Algo vibra! Es el reloj, artefacto endemoniado que me amarga la existencia
Camino tan rápido como mis pies grandes lo permiten, paso el camino de la bolsa y de la hoja.
Voy tan rápido que los caminos ya no tienen nombre, pobres, me da pena por ellos.
Quizá al regreso pueda ver su relevancia.
1,2,3,4 entro, ahora soy otra vez la adulta, sin caminos ni pies grandes.
Todos me ven y me tratan con seriedad, si ellos supieran que en mi mundo yo soy
“La de los pies grandes, de pasos cortos, con caminos hasta siempre”
Elia Santos
2022
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A las 8:30
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Otra estación
Ansío ver el color
en que se transformarán mis hojas,
aquellas que nacieron en primavera
y que durante el verano
se llenaron de sabiduría,
luz y soledad.
Algunas, tibias y frondosas.
Otras dieron cobijo,
sombra.
Y algunas, rezagadas,
quedaron esperando
otra estación.
Será otoño, quizá.
Otoño con viento,
otoño con polvo,
rayos de sol.
Será el otoño
quien termine de transformar
a las rezagadas hojas
que esperan, inquietas,
un cambio de estación.
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Las estrellas
He robado tantas estrellas,
las he guardado en el lugar
donde viven mis sueños no cumplidos.
Si por ladrona
esos sueños no han de cumplirse,
y he de vivir
sin la inmerecida luz que me brindan,
me abstengo de perseguirlos.
Renuncio a ellos.
La esperanza de alcanzarlos
solo brilla en esas estrellas
que habitan el único sitio
donde el sol no me deslumbra.
Titilan expectantes,
sin descanso las estrellas.
Son más mía
que de su verdadero dueño.
No encuentran cobijo
más que en mis ojos,
porque las admiro sin parpadear.
No me ciegan.
No me pesan en la espalda.
No dañan mi conciencia.
Y aunque no tenga brazos,
sé cómo abrazarlas.
Aunque no tenga pies,
sé llegar hasta ellas.
Les hablo enmudecida,
y me escuchan.
Me alcanzan durante el día
y me consuelan por la noche.
Mis sueños
ya son menos míos.
Los han reemplazado
las estrellas.
Elia Santos
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Sin paredes
Ya no te veo
en las nebulosas del futuro.
No estás
en lo que evoco
ni en lo que ansío.
La fotografía se ha borrado:
la memoria
se quedó sin tinta.
Los grises
llegaron hace años.
Busqué dentro de mí
colores nuevos,
otros tonos,
otras fuentes.
Busqué tan hondo
que me quedé sin fuerzas.
Apenas logré
recolorear a Leopoldo
a mi lado,
quizá
porque lo sueño
desde antes de florecer
y marchitarme
varias veces.
La casa futura
ya no tiene paredes,
ni jardín,
ni gimnasio.
Ahora solo hay
mis vestidos,
los gatos husmeando
y, en lugar de muros,
pinturas y libros:
cuidados,
ordenados,
llenos.
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Nuestra calle
He vuelto a nuestra calle.
Se siente distinta
en esta realidad.
Cuántas versiones
hemos vivido.
Te extraño.
Antigua mujer feliz,
la que abría el portal
y llevaba su mundo consigo.
Amor,
¿dónde estás?
No te encuentro.
No me encuentro.
Quedan restos de mí.
Entro en el puente
y no salgo.
Intento alcanzarme,
pero no me toco.
Hay muchas yo,
muchas realidades.
En todas soy feliz.
Quiero tocarme…
pero me disuelvo
antes de llegar.
La soledad
no se aparta de mí.
El desamor.
Y este deseo
de volver a ser
la mujer
que era feliz.
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Un abrazo en una poesía
Tom y Dante, si estáis por ahí,
escuchad el susurro de mi alma;
que vuestros ojos lleven mi mensaje
a la talentosa mujer en cuyo regazo descansáis.
Sea vuestra compañía ese abrazo fraternal
que las distancias me impiden entregar;
sed también la brújula serena
que la ayude, paso a paso, a reencontrar su mar.
Os agradezco el cuidado y la ternura
que prodigáis a una persona tan especial.
Seguid arrancándole sonrisas cada día,
hasta que una sola baste para alcanzar su corazón
y recordarle cuánto vale su luz.
Tom y Dante, gracias por velar
por la mejor de las escritoras;
muchos aún necesitamos de su arte,
de sus palabras,
y de la belleza que deja tras ellas.J.J. Esgar
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Mis besos
Aún queriendo que mis labios sean solo tuyos,
de otros serán.
Y me pregunto:
¿sabrán ellos de tu ausencia?
¿Sabrán que besan a impostores,
que por falta de disposición,
de temple,
o quizá de tiempo,
son ellos y no los tuyos?
Tal vez se conformen.
Tal vez aprendan a habituarse.
Y llegará el día
en que ya no añoren los tuyos,
en que no sientan la impotencia
de pertenecer a otros labios,
de responder a otra voz.
Y entonces,
felices y dichosos,
No recordarán que,
aunque queriendo ser tuyos,
son de otros.
Elia Santos
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La libertad del colibrí esmeralda
Esta semana ha sido de pura agradecimiento y alegría.
Les presento mi nuevo libro, no tan nuevo, ya que la mayoría de la poesía está en este blog.

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Poema III
No sé cuántos años tengo,
pero son los mismo años que llevo
queriendo ser relojera.
Mi viejo y único reloj se detuvo ayer,
al estar en la cola frente al relojero
me entretuve viendo sus diestras manos;
detenía segundos y adelantaba horas
sin embargo, sentí que había detenido el tiempo.
Ya sé porque no soy relojera, soy el reloj.
Soy el tic tac de las doce, la alarma de las seis,
la hora en la que sale el tren del anden
El fuera de hora por olvidar la tarjeta del tren.
El súbito despertar por la pesadilla que me persigue
puntual cuando mi reloj fija las 03:00.
Soy la hora del café; la de antes y la de ahora.
Aun así, deseo ser relojera y manipular mis agujas
dictarme la hora, atrasar el tiempo, vivir la vida
con margen de reloj de arena, sin causa ni efecto.
Elia Santos