
La Raza Humana
La Raza Humana
«La raza humana necesita un desafío intelectual.
Debe ser aburrido ser Dios,
y no tener nada que descubrir”.
Stephen Hawking.

La Raza Humana
La Raza Humana
Stephen Hawking.

Entrada antigua, modificada
Como les había comentado anteriormente en otra entrada, este es mi poema favorito de José Martí, un Poeta, político, pensador, periodista, filósofo responsable de la Guerra del 95, también llamada Guerra necesaria de Cuba, de origen cubano cuyos poemas y ensayos políticos abrieron un mundo diferente para mí, uno de sus poemas que me impacto y podría decir que cambio mi forma de ver la Poesía fue «La niña de Guatemala» soy una mujer romántica, así que conocer la historia de él y darme cuenta que la niña de Guatemala en realidad existió esta poesía me atrapó, y hasta llegué a pensar que esta poesía era pretenciosa y que José Martín se sentía en cierta forma elogiado por el fin que tuvo «La niña de Guatemala»
El nombre de ella era María García Granados quien a su corta edad en una visita que hizo José Martí a Guatemala la niña se enamoró de él, y muy probable que él de ella, pero sus compromisos políticos le hicieron retornar a su país, con el tiempo contrajo matrimonio con otra mujer; Carmen, e hizo una visita a Guatemala con su esposa, muchos dicen que la niña María García Granados quedó tan deprimida que a pesar de estar enferma se metió al río y murió de una neumonitis, su familia alegó que no fue suicidio, algo que deja a la especulación el poema de José Martí, sea como sea este poema es uno de los más famosos de este honorable hombre que cambió la cara Cuba y la cara de la literatura latinoamericana.
Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda…
Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores…
Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.
Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!…
Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.
Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

Desde la ventana te vi
Revuelto en el vaivén de tus sueños
Sumergido en el vagón de tus pesadillas
Tan negras como la pintura que posa
Al Pie de tu cama
Esta lista al acecho
Esperando tranquila.
Ella quiere abrazarte
Darte el beso de tu último suspiro
Yo solo soy la espectadora
La que duerme intranquila
Solo quiero saber
la hora exacta de tu partida.
Para así tener la potestad
de cerrar la ventana para siempre.
Elia Santos
2017
Perdón por mis modales
en mi vida nadie nada
no me educaron fina
ni tengo mentira en la sonrisa.
Sin mover bien las manos
ni retocarme el pelo
Solo siento atracciones
no sé buscar tu abrazo.
Últimamente vivo con ojeras.
Sólo miro adelante,
no me fijo en quién viene por los lados
ni percibo quién llega por detrás.
Solo siento tu lujuria y egoísmo,
el alma anda perdida
delira en dormitorios
No confió en lo que se mueve frente a mí.
Disculpa, te siento estás aquí,
no te he visto hasta ahora.
Perdón por no saber
cómo actuar si estás cerca.
Dispensa este desbarajuste mío
no contaba que vendrías.
Quería que me amaras
ese amor que da ganas de amar más.
Lento y largo y mucho más que tengo escalofrío.

Perdón por los libros esparcidos entre…
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Caminaba absorta por la estrecha vereda que conducía a cualquier parte, sus pensamientos estaban puestos en un solo tema «El verano».
Solía disfrutar cada uno de sus días, era la oportunidad perfecta para descansar bajo la sombra de un árbol, las tardes encantadas e interminables sobre el césped y un buen libro eran la combinación perfecta de tan calurosos días, la lista de actividades era interminable, a diferencia de otros años este, no podría viajar e ir a la playa. Con fastidio observó sus brazos pálidos, la idea de pasar un año completo con ese color de piel le causo enfado.
«Ya nada es como antes. pensó.» levantó la vista y vio en el cielo los pájaros surcar el cielo y por un momento sintió envidia de ellos. Se dio cuenta que llevaba mucho tiempo caminando y cuando reparó en ello recordó que su tiempo al aire libre había terminado, había robado minutos que pertenecían a otro grupo y se preocupó porque el regreso sería más lento; sus piernas estaban adoloridas, así que lo más rápido que puso emprendió el regreso a su hogar sin detenerse a admirar el cielo o los árboles, «mañana estaré pendiente de la hora. pensó frustrada.»
Elia Santos
2020

No es que quiera pensarte, es que me encanta tu sonrisa Solo es eso. No pienses que me importas cuando me sorprendes mirándote fijamente, embelesada, no creas que me atraes Simplemente, al azar mi vista descansó en ti. No eres importante me da igual si estás aquí No te confundas, si entras y mis ojos estaban ansiosos en la puerta. No es negación, ni siquiera lo pienses. No te confundas, si me descubres llamando a otro por tu nombre hay tantos igual a ti a cualquiera podría sucederle. Si me das la mano y está suda... Es que hace tanto calor aquí. No hagas caso de mis acciones, ignóralas por completo. Por favor no me sorprendas Pensando tan alto en ti.
Elia Santos
2017

Les comparto la «Oración del hondureño» recuerdo que en la escuela la aprendíamos de memoria y la recitamos a coro en aulas de clase. También recuerdo que la aprendí, pero nunca la sentí como una oración, para mi era una obra poética escrita por un amante a su adorada patria, con matices de euforia y sentimientos inocentes. La leo de nuevo y me gusta su vehemencia y su compromiso, sin embargo, no la veo como una oración, sino como una obra de arte. Mi percepción no ha cambiado mucho de cuando era niña.
¡Bendiga Dios la pródiga tierra en que nací! Fecunden el sol y las lluvias sus campos labrantíos; florezcan sus industrias y todas sus riquezas esplendan magníficas bajo su cielo de zafiro.
Mi corazón y mi pensamiento, en una sola voluntad, exaltarán su nombre, en un constante esfuerzo por su cultura.
Número en acción en la conquista de sus altos valores morales, factor permanente de la paz y del trabajo, me sumaré a sus energías; y en el hogar, en la sociedad o en los negocios públicos, en cualquier aspecto de mi destino, siempre tendré presente mi obligación ineludible de contribuir a la gloria de Honduras.
Huiré del alcohol y del juego, y de todo cuanto pueda disminuir mi personalidad, para merecer el honor de figurar entre sus hijos mejores.
Respetaré sus símbolos eternos y la memoria de sus próceres, admirando a sus hombres ilustres y a todos los que sobresalgan por enaltecerla.
Y no olvidaré jamás que mi primer deber será, en todo tiempo, defender con valor su soberanía, su integridad territorial, su dignidad de nación independiente; prefiriendo morir mil veces antes que ver profanado su suelo, roto su escudo, vencido su brillante pabellón.
¡Bendiga Dios la pródiga tierra en que nací! Libre y civilizada, agrande su poder en los tiempos y brille su nombre en las amplias conquistas de la justicia y del derecho.

Heme aquí Señor
Inerte en sombras,
Callada en el olvido
Sumergida en la Oscuridad.
Heme aquí Señor
Siento que no me miras,
Y al mismo tiempo
Te siento en todo
Te siento en las hojas de mi libro
En el viento que se detiene en mi rostro,
En los ojos que me miran con consuelo
Te siento en mis dedos cuando escribo
Heme aquí mi Dios
Por favor no me abandones,
Mírame de soslayo
Eso sería suficiente
Soy la sombra que entorpece,
Mi espíritu cobarde
Soy la intrépida soñadora
Que te busca con desespero.
-¡Te amo!- lo grito
y no es suficiente,
Mi voz tiene decibeles bajos
Te adoro tanto
no me abandones nunca
Porque entonces
Me esfumare en el aire
Seré inerte en el olvido.
Simplemente seré nadie.
Elia Santos
2017

En lugares donde no existía demostraciones de amor, crecieron dos niños, ignorantes en sentimientos, ignorantes de un futuro. Pasaban de un lugar a otro, pero siempre juntos, los lugares de acogida podrían describirse de todas formas, pero nunca de acogedores.
Nadie se interesaba en ellos, eran solo un trabajo asignado y el pago era una pensión según cada caso. Aquellos niños crecieron sin crear raíces, después de todo tenían esa libertad de no estar atados, el único consuelo era la compañía mutua, conversaban frecuentemente, no entendían porque nadie los quería, miraban por las ventanas de sus maltrechos cuartos a niños ir cogido por las manos de sus padres, de vez en cuando se les permitía soñar, pero nada más. El derecho a tener un objetivo y planear metas para alcanzarlas no les estaba permitido y tampoco sabrían cómo hacerlas.
Un día crecieron, y como mercancía que ya no da frutos fueron expulsados al mundo, sin herramientas, ni conquistas. Amarga fue la sorpresa, y el miedo que sentían al verse expuestos en completa soledad, más juntos se abrieron camino, hicieron todo lo posible por tener un lugar, por crear raíces.
En los túneles de una ciudad vacía caminaron descalzos, juntos eran invencibles, cavaron sus propios caminos y al pasar los años, con la frente sudorosa y las manos envejecidas, se vieron a los ojos con amor, se abrazaron y se adentraron a su hogar que tantos años les había costado formar. Después de todo, hasta unos huérfanos crecidos en la aspereza de los sentimientos pueden encontrar el amor y subsistir.
Elia Santos
2020