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  • La Raza Humana

    La Raza Humana

    La Raza Humana

    «La raza humana necesita un desafío intelectual.

    Debe ser aburrido ser Dios,

    y no tener nada que descubrir”.

    Stephen Hawking.

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    30 mayo, 2020

  • Los elegidos de la violencia, Roberto Sosa

    Roberto Sosa

    No es fácil reconocer la alegría

    después de contener el llanto mucho tiempo.

    El sonido de los balazos

    puede encontrar de súbito

    el sitio de la intimidad. El cielo aterroriza

    con sus cuencas vacías. Los pájaros pueden alojar la delgadez

    de la violencia entre patas y picos. La guerra fría

    tiene su mano azul y mata.

    La niñez, aquella de los cuidados cabellos de vidrio,

    no la hemos conocido. Nosotros nunca hemos sido niños.

    El horror

    asumió su papel de padre frío. Conocemos su rostro

    línea por línea,

    gesto por gesto, cólera por cólera. Y aunque desde las colinas admiramos el mar

    tendido en la maleza, adolescente le blanco oleaje,

    nuestra niñez se destrozó en la trampa

    que prepararon nuestros mayores.

    Hace ya muchos años

    la alegría

    se quebró el pie derecho y un hombro,

    y posiblemente ya no se levante, la pobre.

    Mirad.

    Miradla cuidadosamente.

    Desde niña estuve interesada en el mundo de la literatura, en la pequeña ciudad donde crecí se hablaba con frecuencia de este gran poeta «Roberto Sosa» quien era originario de mi querido pueblo Yoro, Yoro. Cuando pasaba frente a su casa familiar imaginaba su vida de infante. Mi abuela frecuentaba a su hermana que vivía en la casa familia de los Sosa y yo con curiosidad evaluaba cada rincón de aquella casa. No me era permitido meterme en conversaciones de adultos, así que sentada en un rincón mientras mi abuela hacía su visita esperaba ansiosa que saliera a relucir el tema del gran poeta quien en 1990 el gobierno de Francia le otorgó el grado de Caballero en la Orden de las Artes y las Letras.

    En la adolescencia me atreví a hacer su bibliografía, así que decidí presentarme a la casa de él y hablar con su hermana. Roberto Sosa ya vivía en la ciudad capital de Honduras «Tegucigalpa» con cuaderno y lápiz en mano hice toda clase de preguntas, todas las que tenía pendientes, su hermana una mujer humilde y colaboradora satisfizo todas mis dudas.

    Mi poema favorito de él es «Los pobres» que ya he publicado con anterioridad.

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    30 mayo, 2020
    Poesía hondureña, Roberto Sosa

  • La niña de Guatemala, José Martí

    María García Granados

    Entrada antigua, modificada

    Como les había comentado anteriormente en otra entrada, este es mi poema favorito de José Martí, un Poeta, político, pensador, periodista, filósofo responsable de la Guerra del 95, también llamada Guerra necesaria de Cuba, de origen cubano cuyos poemas y ensayos políticos abrieron un mundo diferente para mí, uno de sus poemas que me impacto y podría decir que cambio mi forma de ver la Poesía fue «La niña de Guatemala» soy una mujer romántica, así que conocer la historia de él y darme cuenta que la niña de Guatemala en realidad existió esta poesía me atrapó,  y hasta llegué a pensar que esta poesía era pretenciosa y que José Martín se sentía en cierta forma elogiado por el fin que tuvo  «La niña de Guatemala»

    El nombre de ella era María García Granados quien a su corta edad en una visita que hizo José Martí a Guatemala la niña se enamoró de él, y muy probable que él de ella, pero sus compromisos políticos le hicieron retornar a su país, con el tiempo  contrajo matrimonio con otra mujer; Carmen, e hizo una visita a Guatemala con su esposa, muchos dicen que la niña María García Granados quedó tan deprimida que a pesar de estar enferma se metió al río y murió de una neumonitis, su familia alegó que no fue suicidio, algo que deja a la especulación el poema de José Martí, sea como sea este poema es uno de los más famosos de este honorable hombre que cambió la cara Cuba y la cara de la literatura latinoamericana.

    Quiero, a la sombra de un ala,
    contar este cuento en flor:
    la niña de Guatemala,
    la que se murió de amor.

    Eran de lirios los ramos;
    y las orlas de reseda
    y de jazmín; la enterramos
    en una caja de seda…

    Ella dio al desmemoriado
    una almohadilla de olor;
    él volvió, volvió casado;
    ella se murió de amor.

    Iban cargándola en andas
    obispos y embajadores;
    detrás iba el pueblo en tandas,
    todo cargado de flores…

    Ella, por volverlo a ver,
    salió a verlo al mirador;
    él volvió con su mujer,
    ella se murió de amor.

    Como de bronce candente,
    al beso de despedida,
    era su frente -¡la frente
    que más he amado en mi vida!…

    Se entró de tarde en el río,
    la sacó muerta el doctor;
    dicen que murió de frío,
    yo sé que murió de amor.

    Allí, en la bóveda helada,
    la pusieron en dos bancos:
    besé su mano afilada,
    besé sus zapatos blancos.

    Callado, al oscurecer,
    me llamó el enterrador;
    nunca más he vuelto a ver
    a la que murió de amor.

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    29 mayo, 2020
    José Martí, La niña de Guatemala

  • La Ventana

    Desde la ventana te vi

    Revuelto en el vaivén de tus sueños

    Sumergido en el vagón de tus pesadillas

    Tan negras como la pintura que posa

    Al Pie de tu cama

    Esta lista al acecho

    Esperando tranquila.

    Ella quiere abrazarte

    Darte el beso de tu último suspiro

    Yo solo soy la espectadora

    La que duerme intranquila

    Solo quiero saber

    la hora exacta de tu partida.

    Para así tener la potestad

    de  cerrar la ventana para siempre.

    Elia Santos

    2017

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    29 mayo, 2020
    Poesía romántica

  • Amo tu lujuria

    Avatar de GuillegaloGRANO ROJO

    Perdón por mis modales
    en mi vida nadie nada
    no me educaron fina
    ni tengo mentira en la sonrisa.

    Sin mover bien las manos
    ni retocarme el pelo
    Solo siento atracciones
    no sé buscar tu abrazo.

    Últimamente vivo con ojeras.

    Sólo miro adelante,
    no me fijo en quién viene por los lados
    ni percibo quién llega por detrás.

    Solo siento tu lujuria y egoísmo,
    el alma anda perdida
    delira en dormitorios
    No confió en lo que se mueve frente a mí.

    Disculpa, te siento estás aquí,
    no te he visto hasta ahora.
    Perdón por no saber
    cómo actuar si estás cerca.

    Dispensa este desbarajuste mío
    no contaba que vendrías.
    Quería que me amaras
    ese amor que da ganas de amar más.

    Lento y largo y mucho más que tengo escalofrío.

    Leonardo Sanz. República Dominicana.
    El cuarto de la lujuria. Tela acrílico 120X152 – Artelista

    Perdón por los libros esparcidos entre…

    Ver la entrada original 262 palabras más

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    28 mayo, 2020

  • El ahora, lo cotidiano

    Caminaba absorta por la estrecha vereda que conducía a cualquier parte, sus pensamientos estaban puestos en un solo tema «El verano».

        Solía disfrutar cada uno de sus días, era la oportunidad perfecta para descansar bajo la sombra de un árbol, las tardes encantadas e interminables sobre el césped y un buen libro eran la combinación perfecta de tan calurosos días, la lista de actividades era interminable, a diferencia de otros años este, no podría viajar e ir a la playa. Con fastidio observó sus brazos pálidos, la idea de pasar un año completo con ese color de piel le causo enfado.

        «Ya nada es como antes. pensó.» levantó la vista y vio en el cielo los pájaros surcar el cielo y por un momento sintió envidia de ellos. Se dio cuenta que llevaba mucho tiempo caminando y cuando reparó en ello recordó que su tiempo al aire libre había terminado, había robado minutos que pertenecían a otro grupo y se preocupó porque el regreso sería más lento; sus piernas estaban adoloridas, así que lo más rápido que puso emprendió el regreso a su hogar sin detenerse a admirar el cielo o los árboles, «mañana estaré pendiente de la hora. pensó frustrada.»

    Elia Santos

    2020

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    28 mayo, 2020
    consecuencias del coronavirus, Relatos

  • Pensando Alto

    No es que quiera pensarte,
    es que me encanta tu sonrisa
    Solo es eso.
    No pienses que me importas
    cuando me sorprendes mirándote
    fijamente, embelesada,
    no creas que me atraes
    Simplemente, al azar mi vista descansó en ti.
    No eres importante
    me da igual si estás aquí
    No te confundas, si entras
    y mis ojos estaban ansiosos en la puerta.
    No es negación,
    ni siquiera lo pienses.
    No te confundas, si me descubres
    llamando a otro por tu nombre
    hay tantos igual a ti
    a cualquiera podría sucederle.
    Si me das la mano y está suda...
    Es que hace tanto calor aquí.
    No hagas caso de mis acciones,
    ignóralas por completo.
    Por favor no me sorprendas
    Pensando tan alto en ti.
     

    Elia Santos

    2017

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    28 mayo, 2020

  • Oración del hondureño, Froylán Turcios

    Froylan-Turcios-e1479429913640
    Froylán Turcios

    Les comparto la «Oración del hondureño» recuerdo que en la escuela la aprendíamos de memoria y la recitamos a coro en aulas de clase. También recuerdo que la aprendí, pero nunca la sentí como una oración, para mi era una obra poética escrita por un amante a su adorada patria, con matices de euforia y sentimientos inocentes. La leo de nuevo y me gusta su vehemencia y su compromiso, sin embargo, no la veo como una oración, sino como una obra de arte. Mi percepción no ha cambiado mucho de cuando era niña.

    ¡Bendiga Dios la pródiga tierra en que nací! Fecunden el sol y las lluvias sus campos labrantíos; florezcan sus industrias y todas sus riquezas esplendan magníficas bajo su cielo de zafiro.

    Mi corazón y mi pensamiento, en una sola voluntad, exaltarán su nombre, en un constante esfuerzo por su cultura.

    Número en acción en la conquista de sus altos valores morales, factor permanente de la paz y del trabajo, me sumaré a sus energías; y en el hogar, en la sociedad o en los negocios públicos, en cualquier aspecto de mi destino, siempre tendré presente mi obligación ineludible de contribuir a la gloria de Honduras.

    Huiré del alcohol y del juego, y de todo cuanto pueda disminuir mi personalidad, para merecer el honor de figurar entre sus hijos mejores.

    Respetaré sus símbolos eternos y la memoria de sus próceres, admirando a sus hombres ilustres y a todos los que sobresalgan por enaltecerla.

    Y no olvidaré jamás que mi primer deber será, en todo tiempo, defender con valor su soberanía, su integridad territorial, su dignidad de nación independiente; prefiriendo morir mil veces antes que ver profanado su suelo, roto su escudo, vencido su brillante pabellón.

    ¡Bendiga Dios la pródiga tierra en que nací! Libre y civilizada, agrande su poder en los tiempos y brille su nombre en las amplias conquistas de la justicia y del derecho.

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    27 mayo, 2020
    Froylán Turcios, Honduras, oración del hondureño

  • No me dejes

    Oración

    Heme aquí Señor

    Inerte en sombras,

    Callada en el olvido

    Sumergida en la Oscuridad.

    Heme aquí Señor

    Siento que no me miras,

    Y al mismo tiempo

    Te siento en todo

    Te siento en las hojas de mi libro

    En el viento que se detiene en mi rostro,

    En los ojos que me miran con consuelo

    Te siento en mis dedos cuando escribo

    Heme aquí mi Dios

    Por favor no me abandones,

    Mírame de soslayo

    Eso sería suficiente

    Soy la sombra que entorpece,

    Mi espíritu cobarde

    Soy la intrépida soñadora

    Que te busca con desespero.

    -¡Te amo!- lo grito

    y no es suficiente,

    Mi voz tiene decibeles bajos

    Te adoro tanto

    no me abandones nunca

    Porque entonces

    Me esfumare en el aire

    Seré inerte en el olvido.

    Simplemente seré nadie.

    Elia Santos

    2017

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    27 mayo, 2020
    oración, Poesía

  • Huérfanos

    Huérfanos, imagen de pixabay

    En lugares donde no existía demostraciones de amor, crecieron dos niños, ignorantes en sentimientos, ignorantes de un futuro. Pasaban de un lugar a otro, pero siempre juntos, los lugares de acogida podrían describirse de todas formas, pero nunca de acogedores.

    Nadie se interesaba en ellos, eran solo un trabajo asignado y el pago era una pensión según cada caso. Aquellos niños crecieron sin crear raíces, después de todo tenían esa libertad de no estar atados, el único consuelo era la compañía mutua, conversaban frecuentemente, no entendían porque nadie los quería, miraban por las ventanas de sus maltrechos cuartos a niños ir cogido por las manos de sus padres, de vez en cuando se les permitía soñar, pero nada más. El derecho a tener un objetivo y planear metas para alcanzarlas no les estaba permitido y tampoco sabrían cómo hacerlas.

    Un día crecieron, y como mercancía que ya no da frutos fueron expulsados al mundo, sin herramientas, ni conquistas. Amarga fue la sorpresa, y el miedo que sentían al verse expuestos en completa soledad, más juntos se abrieron camino, hicieron todo lo posible por tener un lugar, por crear raíces.

    En los túneles de una ciudad vacía caminaron descalzos, juntos eran invencibles, cavaron sus propios caminos y al pasar los años, con la frente sudorosa y las manos envejecidas, se vieron a los ojos con amor, se abrazaron y se adentraron a su hogar que tantos años les había costado formar. Después de todo, hasta unos huérfanos crecidos en la aspereza de los sentimientos pueden encontrar el amor y subsistir.

    Elia Santos

    2020

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    27 mayo, 2020
    Elia Santos, Huerfanos

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