Sin paredes

Ya no te veo

en las nebulosas del futuro.

No estás

en lo que evoco

ni en lo que ansío.

La fotografía se ha borrado:

la memoria

se quedó sin tinta.

Los grises

llegaron hace años.

Busqué dentro de mí

colores nuevos,

otros tonos,

otras fuentes.

Busqué tan hondo

que me quedé sin fuerzas.

Apenas logré

recolorear a Leopoldo

a mi lado,

quizá

porque lo sueño

desde antes de florecer

y marchitarme

varias veces.

La casa futura

ya no tiene paredes,

ni jardín,

ni gimnasio.

Ahora solo hay

mis vestidos,

los gatos husmeando

y, en lugar de muros,

pinturas y libros:

cuidados,

ordenados,

llenos.

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