¿Cómo puedo ocupar un lugar tan importante en tu silencio?
Existir en ti más tiempo que otros viejos pensamientos.
Hilvanar en ti vidas inexistentes
sin ser consciente.
Pasas meses mirándome de espaldas
en tu cuadro imaginario.
Ir y venir,
reír y llorar,
besarte y tomarte de la mano.
Cuando realmente
no existo ni un minuto del día.
No entiendo nada.
Tu vida para mí es una extravagancia.
Derrochas el tiempo,
le gritas a tu silencio.
Lo veo,
y esto es lo que pienso:
que la existencia no tiene sentido.
Pero la tienes.
Y qué paradoja que, teniéndola,
no la vivas.
Elia Santos
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