¿Qué haré cuando septiembre acabe?
¿Cómo enfrentaré que mi cuerpo mude?
Ya no veré el rayo de sol
que entra por la rendija cada mañana
y la libertad de mi falda,
mis muslos sin miedo.
¿Cómo sobreviviré al hielo de mis huesos
y mis pestañas al viento?
No quiero caminar sin sol.
No quiero levantarme sin calor.
No quiero decirme adiós.
Me resisto.
Se resisten mis labios,
se resiste mi piel.
Hasta la imaginación se me resiste,
esa que nunca me abandona.
Me resisto toda
y duele.
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