
Hay universos distintos;
El tuyo y el mio
El mio es gris
El tuyo es verde
Yo digo; naranja
Tu dices; cielo
Pero aquí estamos los dos
Mezclando universos.
Elia Santos
2017

Hay universos distintos;
El tuyo y el mio
El mio es gris
El tuyo es verde
Yo digo; naranja
Tu dices; cielo
Pero aquí estamos los dos
Mezclando universos.
Elia Santos
2017

Heme aquí Señor
Inerte en sombras,
Callada en el olvido
Sumergida en la Oscuridad.
Heme aquí Señor
Siento que no me miras,
Y al mismo tiempo
Te siento en todo
Te siento en las hojas de mi libro
En el viento que se detiene en mi rostro,
En los ojos que me miran con consuelo
Te siento en mis dedos cuando escribo
Heme aquí mi Dios
Por favor no me abandones,
Mírame de soslayo
Eso sería suficiente
Soy la sombra que entorpece,
Mi espíritu cobarde
Soy la intrépida soñadora
Que te busca con desespero.
-¡Te amo!- lo grito
y no es suficiente,
Mi voz tiene decibeles bajos
Te adoro tanto
no me abandones nunca
Porque entonces
Me esfumare en el aire
Seré inerte en el olvido.
Simplemente seré nadie.
Elia Santos
2017

En lugares donde no existía demostraciones de amor, crecieron dos niños, ignorantes en sentimientos, ignorantes de un futuro. Pasaban de un lugar a otro, pero siempre juntos, los lugares de acogida podrían describirse de todas formas, pero nunca de acogedores.
Nadie se interesaba en ellos, eran solo un trabajo asignado y el pago era una pensión según cada caso. Aquellos niños crecieron sin crear raíces, después de todo tenían esa libertad de no estar atados, el único consuelo era la compañía mutua, conversaban frecuentemente, no entendían porque nadie los quería, miraban por las ventanas de sus maltrechos cuartos a niños ir cogido por las manos de sus padres, de vez en cuando se les permitía soñar, pero nada más. El derecho a tener un objetivo y planear metas para alcanzarlas no les estaba permitido y tampoco sabrían cómo hacerlas.
Un día crecieron, y como mercancía que ya no da frutos fueron expulsados al mundo, sin herramientas, ni conquistas. Amarga fue la sorpresa, y el miedo que sentían al verse expuestos en completa soledad, más juntos se abrieron camino, hicieron todo lo posible por tener un lugar, por crear raíces.
En los túneles de una ciudad vacía caminaron descalzos, juntos eran invencibles, cavaron sus propios caminos y al pasar los años, con la frente sudorosa y las manos envejecidas, se vieron a los ojos con amor, se abrazaron y se adentraron a su hogar que tantos años les había costado formar. Después de todo, hasta unos huérfanos crecidos en la aspereza de los sentimientos pueden encontrar el amor y subsistir.
Elia Santos
2020

La Gloria que sentía era infinita,
Tener tus manos enlazadas con las mías
Sentir la tibieza de tu piel,
Al fin alcanzaba la gloria.
La luna no te pudo iluminar en mejor momento
Observé tus ojos llenos de amor y desespero,
-Te Adoro- fueron tus palabras
Mentí antes sobre haber alcanzado la gloria
¡Que tonta! haber creído saber lo que era la gloria
Nos sentamos sobre el verde césped
Nos quedamos en silencio
Sabia que él esperaba una respuesta
Me lo decía con cada movimiento,
Pero yo tenia miedo, era cobarde.
Pasaron cinco lunas llenas
Cuando me atreví a decir: Te Amo
No había sido fácil,
La verdad era;
que lo amaba desde hace doce lunas llenas.
Espere impaciente su respuesta,
Observé sus ojos,
Pero ya no había nada
Me di cuenta que nuestras manos ya no eran tibias al contacto
Que no sentía la gloria en mi corazón
Ni tan siquiera la Luna se tomaba el tiempo de iluminarnos
Se estaba oscureciendo,
Comprendí que para él;
Yo era nada
Me aleje lentamente,
Mientras que un dolor agudo en mi pecho me asfixiaba
Lo vi quedarse en el mismo lugar,
No hizo el intento de detenerme,
Cuando la Luna se oscureció completamente.
Me dio la espalda.
Elia Santos
2017

Esta soledad infernal que nos inunda de recuerdos
Esta bendita forma de amarte
Me ata al cielo de las bienaventuradas almas que sufren de amor
Yo mi amor, te prometo, soy fuerte
Aunque debo confesarte que estas cadenas me aprisionan
Me duelen intensamente, procuro no ver que es lo que atan exactamente
Tengo miedo de ver las heridas que me causan
Pero te lo repito, soy fuerte, entre tanto amargo dolor.
Miró a mi alrededor y solo veo, almas llorando de amor agridulce
Algunas están fuertemente atadas a las nubes
Con gruesas cadenas de acero
Otras están atadas con hilos de plata, algunas ataduras brillan como el oro.
Ayer pregunté con miedo, solo por curiosidad
–¿Con que estoy atada?
Un alma atormentada de amor me respondió:
–Te retuerces constantemente, gimes en tus propios pensamientos
Pero nada te ata, a veces veo hilos de seda, otras veces espinas.
–¿Que ves ahora?- pregunté asustada, siento que estoy entre espinas
Me arde y me duele, siento la sangre correr por mis piernas
La pobre alma torturada, vio me tristemente,
Intentó disimular con su mirada,
–Ahora niña no estas atada a nada, te veo sangrar, sí, pero nada te ata.
Nada le creí, después de todo, ¿cómo creerle a esta pobre alma torturada de amor?
Respiré profundo, haciendo caso omiso al dolor que me aprisionaba
Entonces sentí mi alma liviana, lloré de amor y consuelo
Entonces con valor incliné mi mirada hacia mi cuerpo,
Sangraba hasta hacer un charco en el suelo
Tome la sangre entre mis manos y se convirtió en aceite de rosas.
Nada me ataba, el amor es así, comprendí
Son las cadenas de tus pensamientos que te aprisionan
Pero me gusta sentirme atada, aprisionada, es como un círculo vicioso
Así que cerré los ojos y me entregue al amor profundamente
Algunos días es amargo, otros agridulce, y hoy, hoy siento alcanzar el cielo.
Y como dos águilas gigantes atravesando el océano, incesantes y magnificas
Contra el viento, así son nuestros corazones atados a aros dorados, limpios y
Puros ¡oh mi amante perfecto! ¡Mi eterno protector! ¡Que perfecto destino!
Vivo atada a ti como la más fiel de las benditas, me atas dulcemente con dolor
Y amargura ¡que placer!, tenerte es mi delirio.
Elia santos
2017

En un pueblo vaciado vivían Domingo y Pilar, un matrimonio de setenta y un años de casados, no habían tenido la bendición de tener hijos y sus cuerpos ya marchitos y cansados ansiaban la muerte con desespero, se amaban como nunca. Su matrimonio había tenido algunos altibajos por la década de los setenta, noventa, ambos se reían al evocar tales tonterías. Ahora para ellos era una simplicidad de la vida sin ninguna importancia. Pilar no tenía a quien contarle sus confidencias, sus amigas ya no existían en forma humana en este mundo, existían en algunas fotografías y sobre todo en sus recuerdos, y Domingo no tenía con quien jugar al ajedrez o hablar sobre política, su mujer no era la mejor en esos temas.
Ambos por separado tenían el inmenso miedo de que uno se muriera primero dejando al otro solo quizás por varios años, Domingo tenía la costumbre de despertarse temprano y Pilar lo hacía más tarde, a Domingo eso le causaba mucha angustia, pues muchas veces acudía al cuarto de su mujer para ver si aún respiraba. Pilar se dormía ya pasada la media noche y observaba a su marido mientras dormía, se imaginaba que quizá un día ya no lo haría y dormiría sola.
Cierta tarde a la hora del café, ambos hablaron de sus miedos.
—No te preocupes Pilar, he estado pensando en una solución.
—¿Cuál sería? —preguntó Pilar con curiosidad. Ella sabía que no existía solución alguna, pues nadie puede controlar el futuro.
—Nada mujer bobadas mías —dijo Domingo. Su mujer no aceptaría jamás lo que él iba a proponerle así que planeo hacerlo solo.
A la mañana siguiente, preparo el zumo de naranja que tanto le gustaba a Pilar y le agregó una sustancia según el de liberación «veneno» dividió el zumo en dos vasos. Espero a que ella se levantara y así tener su último desayuno juntos. Cuando Pilar acudió a la cocina, la mesa estaba colocada y ella sorprendida agradeció con mucho sentimiento aquel detalle de su marido.
—Lo había olvidado hoy es nuestro setenta y un aniversario de bodas.
—Lo sé, hace años que no lo celebramos y hoy te daré el mejor regalo.
Cuando terminaron de desayunar ambos se sentaron en el mueble de la sala, Domingo abrazó a su mujer, quería morir abrazándola. Y así sucedió, Pilar se fue del mundo junto con su marido.
¡Vaya sorpresa! Domingo se enteró que no podía alterar el futuro, aún no era su hora, y se encontró deambulando en su casa a oscuras sin necesidad de comer ni dormir, su mujer no estaba. Domingo no pensó en las consecuencias de un suicidio.
Elia Santos
2020

Ojalá despertara en un día de mar con el sonido de las olas Bravas, incesantes y saladas. Ojalá despertará suavemente Con un susurro inexplicable Y mis ojos al abrirse comprendieran Y que la mañana fuese eterna Y la tarde aún más Que el momento de felicidad Se detuviera en un año Quisiera disolverme en partículas y esfumarme a tus brazos en el momento preciso Ven y aléjame de los sueños que tan pesadamente me arropan cada noche Pon tu mano en mi frente disipa los miedos y euforias Trata de alcanzar las sombras Y convierte en luz con un beso No he de arrullarte mientras lloras Mis brazos no sabrían hacerlo no te tengo y ya siento el peso Y como todo lo bueno, el esfuerzo se convierte en dolor Me acuesto, cierro los ojos, no te veo No quiero contagiarte Los huesos están sin piel y mi carne magullada sin evidencias No seré capaz de ocultarlo No soy capaz de sonreír todo el tiempo Y que mi lengua tenga sensación de hormigueo Y aún así; te miró y me brindó Cariño mío, no tengo nada que brindar Mis pies caminan en falso trastabilló en cada paso Cómo podré sostenerte? si me caigo no podrás levantarme si intentas levantarme te arrastraré conmigo Pero si vienes, una promesa te hago Podré amarte, besarte Algún día si vienes... Estos versos, serán una presentación me introduzco en palabras Abrazo con sentimientos. Elia Santos 2020
Una lista de personas que han hecho más fácil la travesía
¡Hola a todos!
He decidido hacer esta entrada como una muestra de agradecimiento a todas las personas que me han ayudado, desinteresadamente, con mi libro «No lo leas«, “Colección de pesadillas”.
Les voy a contar mi progreso. Los que han leído Quién soy en el blog, sabrán que me gusta la literatura desde muy niña, de las románticas novelas que leía a muy corta edad haciéndome soñar y que mi madre me daba todo el permiso para leerlas. Mis favoritas eran las novelas de Barbara Cartland; leía y me imaginaba a mí misma siendo la escritora de esas grandes obras.
Escribí mi primera novela corta a los doce años. Intenté hacerla romántica como todas las que había leído, pero al sentarme a escribir no me conectaba, siempre envolvía mis historias con aventuras, liberación, protesta y lucha, quizá resultado del ambiente que me rodeaba. A pesar de que me encanta la literatura romántica, nunca he podido hacer una obra de ese género.
Con el tiempo me embarqué en el mundo mágico de la medicina, donde estar en la emergencia era lo más extenuante y maravilloso para mí y me olvidé de escribir, más nunca de leer. Escribía pequeños relatos, poesías que quedaban en los libros que leía, resultado de la inspiración del momento.
Al egresar como médico me enfrenté al mundo de una persona adulta. Mi madre no me apoyaría económicamente, no porque no quisiera, sino porque estudié con un crédito educativo que ella tendría que pagar.
Aunque no tardé en conseguir un empleo, la ansiedad y algunas patologías se apoderaron de mí y fue así como nació este blog en el año 2017, como un medio de desahogo que dejaba en cada línea de mis poesías.
Empecé a escribir otra novela y fue como una droga. No he parado de escribir, pero ¿de qué me servían tantos manuscritos en una memoria USB? Así que inicié mi búsqueda de editoriales… un mundo tan ensayado y escabroso y…, ¡por fin! Una editorial de coedición lanzó una de mis novelas “Prejuicios rotos”. En Honduras me fue bien, toqué puertas y muchas se abrieron dándome la oportunidad de venderlo como libro de lectura en las universidades, ya que tiene un trasfondo social. (Cuando digo “me fue bien” me refiero a que muchos leyeron mi libro, pues las ganancias eran pocas. Vendía mi libro casi al mismo precio que yo había pagado por ellos… esa es otra historia.)
Me casé con un ángel (hasta ahora), que me ha apoyado, cree en mí y en todo lo que hago. Nos mudamos a España con la meta de entrar en una residencia médica y así obtener la tan deseada especialidad. Aquí me di cuenta de que todo lo que había prometido la editorial de coedición no se cumplía al cien por ciento o quizá mis expectativas eran erróneas. Todo esto me llevó a pensar: «si publico otra vez, ¿qué haré con cien libros? En un país donde no conozco a nadie y en donde no tengo a mi familia? ¡Imposible!»
Aunque hay tantas opciones, hoy en día autopublicar es un lío, pero no me importó y lo hice. Empecé a buscar personas que hicieran reseñas de mi libro. Muchos cobran cifras exageradas para un libro que solo vale un dólar y pagar promoción en redes sociales no te garantiza nada.
Por eso he hecho esta entrada, para las personas que leyeron, me animaron y sin pedirles apoyo han hecho reseñas de mi libro.
Alejandro Gustavo, quien se tomó el tiempo de escribirme por Instagram y comentarme con detalle lo que le había parecido cada historia. Fue muy enriquecedor y divertido leer su análisis.
La chica del Universo, su apoyo constante en cada entrada y que haya leído mi libro me ha dado mucha ilusión.
Macalder, por sus buenos deseos y comentarios.
Gustavo Polo, estudiante de producción gráfica para televisión, por tan valiosa cooperación en su blog de YouTube. Me ha dado ideas de promoción en un mundo digital tan saturado; sin duda me ha sorprendido mucho.
Val, reseñadora de libros en Instagram, quien ha aceptado mi propuesta y le ha hecho una reseña a mi libro.
A Saricarmen, a quien siempre le voy a agradecer. Está conmigo desde el año 2017, fue una de las primeras personas en seguirme. Me ha ayudado con la redacción y estilo de mis entradas y, sin pedirle ayuda. Ahora es una gran amiga a la distancia. No la conozco personalmente, pero la imagino en su casa, cosechando y recolectando frutas…
Sé que he dejado muchos fuera; tendría que hacer muchas entradas para escribir los nombres de todos.
Solo me queda decirles que mi agradecimiento es tan grande que alcanza para todos y que estoy realmente sorprendida. Hay muchas personas que aportan un grano de arena para ayudar y cada grano es valioso para construir un sueño.
¡Besos a todos!

Respuestas jamás dichas Que tienes en tu mente como última arma Ante una pregunta Que sale al aire Cuando se derrama el agua. Elia Santos 2020

No a los libros que he escrito. Mis libros son aquellos de páginas embriagantes Que llevan cada página mis huellas Senderos que he recorrido hasta diez veces Los libros que han tenido el poder de atraparme Aquellos que sin querer, me han dibujado una sonrisa en algún café vespertino. A aquellos que he empapado con mis lágrimas de angustia, ante el infortunio de sus personajes. A los que les he revelado secretos, Y a aquellos que al terminar la última frase Nos fundimos en un abrazo infinito. Y sobre todo a aquellos que han hecho que mi deseo de escribir sea mi mundo. Elia Santos 23 abril 2020