Se vale soñar, tienes derecho a volar
Conocer el mundo entero
Tocar la nieve y probar lo salado del mar
Donde te encuentres lo puedes lograr
Basta con abrir el libro perfecto
y cada página quedará tatuada
No en tu piel, sino en tus recuerdos.
Elia Santos
22 de abril 2020
Siempre le he tenido miedo a la autopublicación. Lanzarte solo, con un libro, puede resultar muy atrevido; pero teniendo experiencia con algunas editoriales de coedición, prácticamente es lo mismo. La única diferencia es que pagas una cantidad exorbitante de dinero, o te obligan a comprar cien de tus libros, cosa que no es tan mala si tienes donde venderlos porque recuperas la inversión; pero si no lo haces, optas por regalarlos o guardarlos en cajas en algún lugar de tu casa.
Esta cuarentena a algunos nos está haciendo valientes. Me decidí y autoedité uno de mis manuscritos por Kindle publishing. Lo hice sola; no fue difícil pero sí un poco tedioso. En la misma web van dando los pasos a seguir.
Comparto esto porque estoy emocionada. No sé cómo va a ser el libro físico en tapa blanda; así que he encargado a mi marido que se compre un ejemplar para ver cómo es. Tiene fecha de entrega el seis de mayo. Les cuento después si llegó y bien y si lo maqueté bien.
Lo que más me gusta de esta opción es que yo le puse precio a mi libro y hay muchas opciones: el formato en Kindle a un dólar, que puedes pasarlo a quince personas más, gratis; y el de tapa blanda a siete dólares. En las editoriales de autoedición son ellos quienes ponen el precio y es altísimo.
Quiero agradecer a mi amiga Saricarmen, porque ella fue un gran motor para que decidiera lanzar este proyecto que no sé cómo terminará.
Laura era maestra de ciencias naturales de primaria; le gustaba compartir con los niños más pequeños de su salón de clases. Cada mañana seguía la misma rutina: bañarse, cambiarse y beber su taza de café; así pasaban los días.
Hasta que, cierto día, se despertó apenas cinco minutos antes. No había agua para bañarse y empezó a ponerse ansiosa. Se dijo a sí misma que el día continuaría como siempre, que nada malo sucedía; así que se cambió y se preparó su taza de café. Al primer sorbo se le derramó en su camisa blanca, que tan pulcramente llevaba. Ahí fue cuando comprendió que el día iba a ser malo y que no saldría de su casa hasta que todo fuera según sus planes diarios.
¿Cuántos días pasaron para que esto sucediera? Nadie lo sabe, ni ella misma. Cuando por fin se despertó a la hora prevista, se duchó, se cambió y el café no se derramó; entonces salió : ¡los niños eran adolescentes!
Te amo por la paciencia que tienen tus brazos
Cuando me abrazan fuertemente sin importarles,
Que de mi cuerpo salgan espinas.
Te amo por como me besas, ardiente y apasionado,
Sin importarte que mis labios se hayan congelado.
Te amo porque me desnudas despacio
Te amo porque esperas sin importarte las estaciones
Te amo porque sé que contigo estoy segura
Te amo por que te necesito y tu piensas,
Que soy fuerte e independiente
Pero te confieso que te necesito
Como el café que tu bebes cada mañana
Como la esperanza en un roto corazón
Así te necesito amado mío, amado esposo.
Elia Santos
2020
Hace algunos años, era una preadolescente, conocí a una maestra jubilada, pasamos (mi madre, mi hermana y yo) un día frente a su casa, nos llamó con alegría, ella estaba frente a su casa, quiso el destino que ese día la encontráramos, no digo «conociéramos» en el pueblo donde crecí todos saben quién es cada uno. Así que entablamos una amena conversación, y la conversación nos llevó a los libros, nos hizo entrar a su casa ¡Era una coleccionista! nunca había visto tantas maravillas juntas, eran libros antiguos de pasta gruesa con ese olor característico a lignina. Al ver nuestra emoción nos prestó unos cuantos, los llevamos a casa con mucha ilusión, los leímos; eran novelas hermosas, llenas de romance, aventura y sueños hechos realidad. Desde ese día la visitamos a menudo, era una señora viuda y había perdido a su hija, vivía sola, era una de esas personas que nunca se olvidan, ella me regaló el libro que me salvo muchas veces del aburrimiento, la tristeza y la impotencia; me hizo soñar. Ese libro va conmigo a todas partes, desde que lo tengo en mis manos, es mi cómplice, un compañero y diario a la vez.
Me digo que la fuerza es la idea
De un avance seguro.
La perseverancia, se extingue
y se aplazan los plazos de permitirse soñar.
Se siente el miedo, la desesperanza,
El pánico ha reemplazado la libertad.
Los árboles se extrañan y se agitan como siempre,
Apacibles y tranquilos.
Recordamos los días de antier, donde volábamos
Y nos abríamos pasos entre la multitud
Pero eso ya es agua pasada de la cual no podemos beber
Al menos por hoy.
Elia Santos
2020
Escribo a cuenta gotas
Palabras frágiles silentes
Creando senderos de embrujo
Escribo con preámbulos
Cargados de espacios,
Limpios y marchitos
Escribo con vehemencia
Palabras suaves en susurros
Escribimos llenos de esperanza
Desbordando emociones
Sentimientos y derrotas.
Tantas historias tristes, tanto sufrimiento
Una vez más entiendo, que disfrutar y vivir
Es lo más acertado, no refutar la gracia
Y contemplar más la belleza
La compañía de aquellos;
Que nos han dado fragmentos de sus vidas
Que ya su vida pende de un hilo
Y que se está rompiendo poco a poco
Cuando llegue el día prodigioso
Te abrazaré sin reparos, dejaré que me beses
Y besaré tu frente; dejaré atrás los complejos
Y tu que ya te fuiste; solo un abrazo me diste
Y mi cuerpo completo lo reclama constantemente
Añoro tanto tus caricias, esas caricias que no me diste
Y yo, sabiendo que no querías parecer débil
No quise que creyeras que yo sí lo era
!Ah! que absurdo me parece ahora
Si te tuviera enfrente, te abrazaría hasta que cedieras
Te peinaria y te daría un masaje
!Hasta un beso te daría!
Elia Santos
14 de abril 2020