
Recordando una de mis primeras poesías.
¿Qué nos queda después de llorar?
Dudo mucho que sea la conciencia tranquila
Mucho menos la paz absoluta
Sin duda será la misma miseria
Unamos nuestras voces
Gritemos al Unisono
Clamemos altos
Nuestros infortunios
No agotemos nuestras fuerzas con llantos
Tomémonos de las manos
Gritemos alto
Hagamos que el cielo nos escuche
Que los pájaros tiemblen por nuestro eco
Que retumbe al otro lado del muro
Que se estremezcan los cimientos
De tumbas impunes.
Elia Santos
2017

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