¡Que razón llevaba mi madre! Con desparpajo, de su boca
Salieron palabras; torpes, frenéticas y vibrantes
Repartidas a trozos entre cada silencio mio
-¡Entiende!- gritó más rápido que el aire
-¡Nadie es amigo, cuando el plato de la mesa esta en peligro!
– Una cosa te digo, tonto es el que confía sin conocer- musitó más lento que su idea.
Cada palabra le dolía más que el dolor mío
Y mi silencio ya no era solo mío sino también de ella.
Elia Santos
Diciembre 2023

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