
— Ven—, me dijeron mis recuerdos cierto día.
Traté de no escucharlos, así que continué con mi trabajo
—Ven—, repetían constantes
Así que cante alto para no escucharlos
Pero de nada servia
Pues me gritaban desde adentro,
Yo desde afuera no podía hacer nada
Continué ignorándolos, trabajando arduamente
El ruido de mi mente trabajando los ahogo
Pero solo por instantes
Ahora en la oscuridad de mi habitación
No queda más remedio que sumergirme en ellos.
Elia Santos
2017

Replica a Elia Cancelar la respuesta