Como les había comentado anteriormente en otra entrada, este es mi poema favorito de José Martí, un Poeta, político, pensador, periodista, filósofo responsable de la Guerra del 95, también llamada Guerra necesaria de Cuba, de origen cubano cuyos poemas y ensayos políticos abrieron un mundo diferente para mí, uno de sus poemas que me impacto y podría decir que cambio mi forma de ver la Poesía fue «La niña de Guatemala» soy una mujer romántica, así que conocer la historia de él y darme cuenta que la niña de Guatemala en realidad existió esta poesía me atrapó, y hasta llegué a pensar que esta poesía era pretenciosa y que José Martín se sentía en cierta forma elogiado por el fin que tuvo «La niña de Guatemala»
El nombre de ella era María García Granados quien a su corta edad en una visita que hizo José Martí a Guatemala la niña se enamoró de él, y muy probable que él de ella, pero sus compromisos políticos le hicieron retornar a su país, con el tiempo contrajo matrimonio con otra mujer; Carmen, e hizo una visita a Guatemala con su esposa, muchos dicen que la niña María García Granados quedó tan deprimida que a pesar de estar enferma se metió al río y murió de una neumonitis, su familia alegó que no fue suicidio, algo que deja a la especulación el poema de José Martí, sea como sea este poema es uno de los más famosos de este honorable hombre que cambió la cara Cuba y la cara de la literatura latinoamericana.
Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda…
Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores…
Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.
Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!…
Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.
Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.
No es que quiera pensarte,
es que me encanta tu sonrisa
Solo es eso.
No pienses que me importas
cuando me sorprendes mirándote
fijamente, embelesada,
no creas que me atraes
Simplemente, al azar mi vista descansó en ti.
No eres importante
me da igual si estás aquí
No te confundas, si entras
y mis ojos estaban ansiosos en la puerta.
No es negación,
ni siquiera lo pienses.
No te confundas, si me descubres
llamando a otro por tu nombre
hay tantos igual a ti
a cualquiera podría sucederle.
Si me das la mano y está suda...
Es que hace tanto calor aquí.
No hagas caso de mis acciones,
ignóralas por completo.
Por favor no me sorprendas
Pensando tan alto en ti.
Una persona muy especial, me hizo recordar este maravilloso poema de Charles Chaplin, «Cuando me amé de verdad» lo escribió a sus setenta años de edad, sin duda una reflexión de vida, lo comparto con ustedes, estoy segura que más en estos momentos de dificultad mundial, y daños psicológicos nos vendrá bien leerlo o escucharlo.
Desde el canal de YouTube de Pepe Mediavilla
Cuando me amé de verdad, comprendí que, en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… Autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… Autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… Madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… Amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… Simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… Humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… Plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. ¡Y esto es… Saber vivir!
He traído estos versos de Ron Lorent (Ronaldo Tinoco Ríos) de Ecuador, es todo lo que sé de él. Lo conocí en las redes sociales desde hace ya algún tiempo, instagram y twitter, siempre me detengo a leer versos o relatos de autores desconocidos, me gusta analizar sus versos, y más aún que me sorprendan con alguno de ellos.
Este en particular «chicas raras» me ha parecido interesante e inquietante, me gusto el comienzo pero el final me dejó pensando, a veces la forma en que nos analizan los hombres me resulta interesante. Según mi opinión a veces creo que aciertan a veces no, aunque depende bastante si hay una persona específica lo que le inspira a escribir los versos.
El título «chicas raras» lo hace de una forma general, por lo que siento que lo escribió para un determinado grupo de chicas y no a una en especifico, quisiera pensar que todas las mujeres somos una «chica rara» es porque no arriesgamos y reímos todo el tiempo, en fin…
El final que dice; hasta que te encuentres un poco más fuerte, un poco más guapa me dejo pensando, bueno creo que una chica rara así como la describe en sus primeros versos siempre será fuerte y guapa.