Tengo un mar de libros abiertos en mi memoria
Que lloran ausentes a mis ojos embriagantes
Un océano de historias no descubiertas
Ante un reloj que deja cada hora en el olvido
Inquieta ante las ideas más deslumbrantes
Mis ojos sobreviven a la prolongada sequia
Y ávidos son los recuerdos; efímeros y brillantes
Tengo miles de versos para recordarlos.
Al caer la noche, brillan las estrellas
Brillan las letras que he aprendido
Y bailan sobre las paginas estrujadas
Que de tanto uso ya saben a miel.
Elia Santos

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