
Las calles polvorientas de un pueblo meditan; los años de travesía, los caminantes errantes, La vida en cada pisada, que no llega a nada. En la esquina solitaria, se esconde una pareja Dejan un beso; entre polvo y maleza. Junto a la iglesia, cada domingo, Feligreses se llevan sus oraciones en cada paso. Las calles de un pueblo gritan y luego se esconden; entre sonrisas, llantos y malhechores. Al final es lo mismo; todos se van, Nadie regresa. Las calles de un pueblo meditan… Elia Santos 2020


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