
Y nos vuelve a sorprender la noche
Fatigados por el frío
Sensibles a las caricias
Enajenados por el deseo
Y nos sorprende desnudos
Confundidos en la oscuridad
Revueltos en nuestras llamas
Sumiéndonos en lo bendito
Y entonces la noche se encela
De observar el amor ardiente
Que no tendrá jamas
Y es así como el día nos atormenta; nos separa
Pero nuestros cuerpos saben,
Saben soportar el frío,
Saben que al caer la noche
harán la unión perfecta.
Elia Santos
2017

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