
Me paré al otro lado de la calle, solo para verte, esperando con ansias que tu presencia iluminara mi día, ni la lluvia me impidió salir a verte, sabia exactamente tus movimientos al caminar, tus gestos al hablar, tus ademanes caprichosos y delicados, me paré como de costumbre al otro lado de la calle, esperando algún día tener el valor de hablarte y de repente apareciste, con un paraguas rosa, con el pelo alborotado por el viento y como si sintieras mi presencia me miraste del otro lado de la calle, yo sentí el mundo a mis pies que se desvaneció por completo, cuando desapareciste entre la multitud.

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