
En un pedazo de papel,
de aquel libro azul,
escribí mis sueños.
Plasmé
el único abrazo.
Te vi sonreír
quizá dos veces al mes.
Te escuché gritar
algunas diez veces
al atardecer.
Quise pensar
que la causa era
tu corazón dañado.
Pensé tantas cosas…
Espíritu inconforme.
Alma marchita.
Y aun así,
te amé.
Te amé
por ese único abrazo.
Cuando me sentí
entre tus brazos,
deseé quedarme allí
para siempre.
Ahora dime…
¿qué sentido tuvo
que tu miedo
fuera más grande
que tu amor?
¿De qué sirvió
que yo te amara,
que tú me amaras,
si tu miedo
me arrancó de entre tus brazos?
Y, sin embargo,
tengo tanto de ti en mí.
Soy tu obra,
paralela a ti.
Elia Santos
2017

Deja un comentario